A las 7 de la mañana, me levanté como un día laboral normal. Pero ese día no era laborable, sino un Sábado. La verdad es que decidir levantarse un Sábado a esa hora es de locos.... con lo bien que se está en la cama.... Pero mi misión era muy específica: me disponía a fotografiar el amanecer.

A las 7:30 estaba ya en la calle dirigiéndome hacia el Peñón del Cuervo, lugar pintoresco para hacer fotos, situado en La Cala del Moral (Málaga). Durante el camino, hice varias paradas para probar exposiciones largas y crear un efecto muy bonito en el agua. La verdad es que el amanecer tarda muy poco tiempo, y lo comprobé. Del amanecer sólo me dió tiempo hacer unas cuantas fotos, por eso en esa primera parada ya casi había amanecido.
Pero no dudé en seguir en dirección al Peñón (aún me quedaba unos minutos de camino hasta llegar). En el trayecto me ocurrió una situación que pienso que a más de un aficionado a la fotografía le puede haber ocurrido. En una cala llamada Laraña, había unas barcas en una posición estupenda para que mereciera un poco de mi tiempo. Me dispuse, abrí el trípode y empecé a encuadrar los primeros planos. Haciendo una vista del entorno, me di cuenta que un individuo se dirigía a mí. Cuando llegó me preguntó que por qué fotografiaba las barcas. Resultó ser el dueño de una de ellas. El hombre preocupado me quiso mostrar los papeles de la embarcación, se pensaba que era de la Junta. Yo le expliqué con toda amabilidad que era aficionado y que mi única intención era tomar una fotografía. El hombre muy preocupado se fue (creo que no muy seguro de lo que le dije). Es cuiroso cómo cuando uno lleva una cámara en la mano, como se presentan situaciones no muy agradables o posiblemente conflictivas, cuando uno en realidad lo que quiere hacer es una simple y llana foto. Me imagino a los reporteros de guerra y demás periodistas...... menudo trabajo!!
El paseo siguió hasta el Peñón del Cuervo, ya con el sol en el cielo. Aún así hice fotos aparentes a contraluz, practicando así la dobleexposición, una técnica muy buena para salvar el rango dinámico de una foto en situaciones de alto contraste.
La verdad es que madrugar para fotografiar tiene su encanto y te da satisfacciones, sobre todo si vuelves con alguna foto decente. Pero lo mejor de todo es disfrutar de uno de los momentos más bonitos del día, en el que el Sol sale de su cubil, para darnos luz y hermosas imágenes.

A las 7:30 estaba ya en la calle dirigiéndome hacia el Peñón del Cuervo, lugar pintoresco para hacer fotos, situado en La Cala del Moral (Málaga). Durante el camino, hice varias paradas para probar exposiciones largas y crear un efecto muy bonito en el agua. La verdad es que el amanecer tarda muy poco tiempo, y lo comprobé. Del amanecer sólo me dió tiempo hacer unas cuantas fotos, por eso en esa primera parada ya casi había amanecido.
Pero no dudé en seguir en dirección al Peñón (aún me quedaba unos minutos de camino hasta llegar). En el trayecto me ocurrió una situación que pienso que a más de un aficionado a la fotografía le puede haber ocurrido. En una cala llamada Laraña, había unas barcas en una posición estupenda para que mereciera un poco de mi tiempo. Me dispuse, abrí el trípode y empecé a encuadrar los primeros planos. Haciendo una vista del entorno, me di cuenta que un individuo se dirigía a mí. Cuando llegó me preguntó que por qué fotografiaba las barcas. Resultó ser el dueño de una de ellas. El hombre preocupado me quiso mostrar los papeles de la embarcación, se pensaba que era de la Junta. Yo le expliqué con toda amabilidad que era aficionado y que mi única intención era tomar una fotografía. El hombre muy preocupado se fue (creo que no muy seguro de lo que le dije). Es cuiroso cómo cuando uno lleva una cámara en la mano, como se presentan situaciones no muy agradables o posiblemente conflictivas, cuando uno en realidad lo que quiere hacer es una simple y llana foto. Me imagino a los reporteros de guerra y demás periodistas...... menudo trabajo!!
El paseo siguió hasta el Peñón del Cuervo, ya con el sol en el cielo. Aún así hice fotos aparentes a contraluz, practicando así la dobleexposición, una técnica muy buena para salvar el rango dinámico de una foto en situaciones de alto contraste.La verdad es que madrugar para fotografiar tiene su encanto y te da satisfacciones, sobre todo si vuelves con alguna foto decente. Pero lo mejor de todo es disfrutar de uno de los momentos más bonitos del día, en el que el Sol sale de su cubil, para darnos luz y hermosas imágenes.
1 comentario:
Me encanta el Peñón del Cuervo y toda la zona. Es mágica. te invito a que leas mi Blog:
http://www.blogger.com/posts.g?blogID=9305134
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